¿Sentís días en que el cuerpo se levanta, pero el alma no
Días en que una se mira al espejo y se ve —y no se ve—.
Como si algo se hubiera mudado de adentro, sin previo aviso.
como quien abandona una casa que ya no siente suya.
Otras veces, se quedan y se acumulan,
se apilan en los rincones del pecho
como cajas que nadie se anima a abrir.
No sé si esta historia me pertenece,
pero me habita...y escribirla es, de algún modo, poner el alma en su sitio.

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