No siempre se sabe cuándo ni cómo,
y todo se siente diferente.
Fue como si algo se destrabara por dentro.
Como si el aire se volviera más liviano
y los colores, más vivos.
Nadie lo notó a simple vista,
pero en ella algo había despertado.
Una sensación nueva, una certeza sutil:
todo va a estar bien.
No fue un milagro, ni una revelación.
Fue simplemente ese instante mágico
en que el corazón vuelve a latir con fuerza,
y la sonrisa no necesita motivo.
Después de tanto, por fin: una buena noticia,
aunque solo ella sepa cuál es.
Y es que hay logros invisibles,
triunfos íntimos,
que marcan el comienzo de algo luminoso.

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