No necesito que me aplaudan para saber que estoy brillando.
Sin reflectores, sin escenarios, sin testigos.
Mi luz no depende de que alguien la vea.
Brillo porque sí.
Porque me soy valiosa, incluso cuando nadie mira.
Y no siempre soy sol:
a veces soy luciérnaga,
a veces chispa,
a veces fuego lento.
Pero soy un ser de luz.
Aunque tiemble.
Aunque duela.
Aunque esté en silencio.
No vine a pedir permiso.
Vine a ser...

No hay comentarios:
Publicar un comentario